lunes, 11 de marzo de 2013

Capítulo 18: Fuego.

 Damon se recostó contra la pared y se cruzó de brazos, necesitaba eliminar la energía que tenía demás y se sentía inquieto. Por suerte no tuvo que esperar por mucho tiempo. Luca era rápido, aunque estaba seguro de que Erín había notado su exceso de energía no deseada y le había metido prisa al muchacho. Lo siguió por los corredores en silencio hasta una sala bien equipada para un duro e intenso entrenamiento. Sin encender la luz, pues no la necesitaba, se internó en ella y en cuanto comenzó con los ejercicios se encontró como en casa, en apenas unos segundos volcó toda su concentración en lo que hacía olvidándose de Luca por casi por completo.

 Llevaban allí un par de horas y Damon se sentía frustrado seguía cometiendo errores mínimos en sus ejercicios, pero él sabía que esos errores le podrían costar la vida en una batalla. Bloquear el dolor de sus heridas con sus artimañas psíquicas no había sido la mejor de sus ideas. Tenía más fuerza de la debida y era más rápido de lo habitual, lo que no indicaba nada bueno. Debía corregir esos errores y descargarse cuanto antes. En su interior se reprochaba el haber esperado tanto tiempo para alimentarse y así poder curarse. Sus instintos básicos de supervivencia había tenido tiempo de sobra de sacar a relucir sus más primitivas habilidades y en alguien como él, una cosa así nunca era buena señal.

 Aproximadamente una hora más tarde, después de haber castigado su cuerpo de forma indecible había eliminado una parte considerable de esa energía y fue entonces cuando escuchó cómo se abría y cerraba la puerta de la sala. Pensó que Luca se había ido y decidió intensificar su ritmo de ejercicios. Con movimientos bruscos y rápidos se acercó al otro extremo de la sala, creyendo podría ser un momento oportuno para averiguar si su puntería también había sido afectada. Por muy poco consiguió evitar impactar contra el cuerpo de Caroline, que se dirigía con paso lento hacia la figura inmóvil de Luca, quien miraba con pasmo una de las paredes del lugar. Damon frunció el ceño desconcertado y su sopor no hizo nada más que aumentar cuando Caroline se colocó junto a Luca para observar la misma pared.

 Intrigado se acercó a ellos, queriendo saber que misterio entrañaba esa pared. Pero su desconcierto no hizo más que aumentar cuando se encontró con la figura de la pequeña Cristal acurrucada contra aquella pared profundamente dormida. Él podía verla con nitidez pero estaba seguro de Caroline no vería más que un borrón donde debía estar el cuerpo de su hermana.

 Vio como suspiraba, probablemente por el cansancio, y acto seguido se agachaba junto a su hermana. Con gesto rutinario se colocaba un mechón del flequillo de tras de la oreja, antes de empezar a zarandear el diminuto cuerpo de Cristal.

 -Cielo, despierta- la instó Caroline.

 A Damon la escena le parecía surrealista  no dejaba de preguntarse qué hacía allí la pequeña oráculo, que no daba muestras de despertar.

 -Luca ¿Puedes encender la luz, por favor?-preguntó la rubia harta de agitar a su hermana.

 Con movimientos algo rígidos y tensos el muchacho se acercó al interruptor y encendió la luz. La reacción de Cristal fue inmediata. Se retorció un poco, abrió lentamente los ojos y puso las manos frente a su cara para protegerse de la luz , dejando atónitos a ambos vampiros que no esperaban una reacción como esa, y menos después de ser testigos de lo profundo que debía de ser su sueño.

 -Cristal, no puedes dormir aquí ¡Venga, arriba!- dijo con exasperación en la voz mientras se levanta para quedar de pie frete a ella.

 La pequeña miró a su hermana con el ceño fruncido, casi parecía que no entendía las palabras de Caroline, casi. Frente a Caroline surgió una esfera de fuego del tamaño de un puño, que salió disparada hacia ella. Damon reaccionó apartándola con rapidez de la trayectoria de la esfera, que se apagó justo antes de colisionar contra la pared opuesta a esa.

 Ambas hermanas tenían los ojos abiertos como platos por la sorpresa. Se miraron entre sí, todavía sin poder creer lo ocurrido y entonces Cristal rompió a reír a carcajadas. La expresión de Caroline también sugería risa pero estaba demasiado fascinada por ver como reía su hermana pequeña, como para carcajearse con ella. Por su expresión supo que Cristal debía reírse tan a menudo como él.

 -¿De qué se ríe?-Damon no pudo evitar realizar la pregunta.

 Caroline se mordió el labio inferior, intentando ocultar su sonrisa y se encogió de hombros, mientras su mirada descendía hasta el brazo con el que él, continuaba agarrándola de la cintura, y sus ojos se encendieron con secreta diversión. Damon y Luca se miraron sin comprender lo que ocurría.

 Cristal intentó de levantarse y Luca le ofreció su mano para ayudarla. La pequeña aceptó su ayuda y en cuanto estuvo en pie se acercó a ellos todavía riendo. De pronto agarró una de las manos de Caroline y alzó en alto para que él pudiera observarla sin dificultad.

 -Atiende- dijo dirigiéndose a Damon en exclusivo y serenándose en el acto.

 En su mano libre Cristal creó otra esfera de fuego, esta vez algo más pequeña, y la acercó lentamente a la mano de su hermana. Damon se tensó, pero Caroline permanecía entre sus brazos totalmente laxa, por lo que reprimió el impulso de volverla a apartar del fuego, aunque no sin mucho esfuerzo.

 Las llamas rodearon la muñeca de Caroline la adrenalina subió por sus venas, pero contra todo pronóstico las llamas no la quemaban. Al contrario, parecían adherirse a ella con mimo, y poco después descendieron en picado apagándose a escasos centímetros del suelo a voluntad de Cristal, que sonreía todavía divertida.

 -No puedo lastimarla ni aunque quiera, somos hermanas. Pero ha sido muy gracioso ver como tratabas de protegerla de mí.

 Damon frunció el entrecejo sintiéndose ridículo y soltó de inmediato a la muchacha.

 -¿Por qué has venido a buscarme?- preguntó Cristal cambiando radicalmente de tema.

 Caroline tuvo un momento de duda y dirigió una rápida mirada de soslayo a Luca, que no había intervenido en la conversación. Llevó las manos a su espalda y cambió el peso de un pie a otro antes de contestar.

 -Vi como Luca trataba de despertarte y... le quemabas.- tragó saliva antes de enfrentarse a la inexpresiva mirada de su hermana- Tú, le quemabas.

 Un cauto silencio se internó en la habitación Damon miraba a Luca que lucía serio e inmutable, como no lo había visto nunca. Este no quitaba la mirada de Cristal quien parecía haberse vuelto de piedra.

 -¿Viste cómo le quemé?- preguntó sin ningún rastro de la alegría anterior en su voz.

 -No, solo vi las consecuencias.

 Cristal asintió suavemente.

 -¿Por qué estabas durmiendo aquí y no en la habitación que se te dio?- preguntó Luca tratando de hacer más amena la tensión en el ambiente.

 -Era una habitación demasiado luminosa.- le contestó sin devolverle la mirada.

 Caroline esbozó una mueca escéptica que no pasó desapercibida para los dos varones.

 -Una brizna de luz habría sido demasiado luminosa para ti- murmuró frustrada por lo que parecía una discusión antigua.

 -Puede - respondió Cristal encogiéndose de hombros.

 Caroline hizo rodar sus ojos y como si supiera que no ganaría nada entrándole al trapo a su hermana, la agarró del brazo.

 - Vayámonos anda, dejémosles entrenar- resignada tiró de Cristal - ¿Has comido?

 -No, no tenía hambre.

 - Vas a ir a comer algo ahora mismo ¿Me oyes? Violeta te dijo que tenías que comer.

 Esta vez la que suspiró resignada fue Cristal.

 -Está bien - respondió escueta.

 Juntas comenzaron a cruzar la sala, pero al llegar al marco de la puerta Cristal se paró en seco y miró a Luca por primera vez desde que Caroline le había dicho por qué había ido en su busca.

 -Lo siento -susurró y en sus ojos se reflejó una profunda pena que los sorprendió a ambos.

 La pequeña abandonó la habitación segundos después, pero Luca continuó petrificado mirando hacia el marco de la puerta unos cuantos minutos más.

 Por su parte, Damon le daba vueltas a lo que había ocurrido, mientras se preparaba para ejercitar su puntería. No sabía que las hermanas no podían herirse entre sí. Claro que hasta el momento nunca había oído hablar de oráculos con hermanas. En su especie, solo uno de cada 10 bebés nacía mujer. Donde más nacían oráculos era entre las parejas humanas, pero aun así nunca había oído hablar de oráculos que tuviesen hermanas. Algo le decía que aún le quedaba mucho por aprender de ellas.

sábado, 9 de marzo de 2013

Capítulo 17: Descontrol.

 Le dolía la cabeza y estaba harto de la cargada atmósfera de la base. Las heridas que se había hecho peleando con los renegados, aún no habían cicatrizado y reclamaban que no las ignorara por más tiempo. Le ardía la piel y estaba sediento. Quería sentir como la sangre descendía por su garganta nutriéndolo y curando su cuerpo. Una exquisita sensación que necesitaba experimentar, pronto.

 Además necesitaba sentir el frío que recorría las calles de Boston calando en sus huesos, para poder despejar su mente, de toda la nueva información adquirida. La situación había dado un giro de 180 grados en un muy breve lapso de tiempo. Ni si quiera sabía que pensar acerca de Malcolm. Desde luego necesitaba poner en orden sus ideas. Pero antes saciaría su curiosidad sobre el extraño comportamiento de la pequeña oráculo que lo guiaba por los pasillos.

 -Tú y Alison no os lleváis bien- afirmó.

 Caroline lo miró desconcertada, saliendo lentamente de sus ensimismados pensamientos, pero pronto recuperó la compostura.

 -Muy observador- comentó sarcástica.

 Damon no se inmutó por el tono cortante de su voz.

 -¿Por qué?

 Caroline guardó silencio y su rostro se ensombreció.

 -No todos los hermanos se llevan bien.- respondió algo tensa, pero con una voz totalmente desprovista de emoción, sin duda tratando de conseguir el mismo efecto que su hermana menor-. Y bueno, nosotras dos somos de ese tipo de hermanas.

 -Pero no siempre ha sido así ¿Verdad?- preguntó, y por la expresión del Caroline supo que había dado en el clavo-. Estáis demasiado compenetradas, no puedes negarlo.

 Llegaron a la salida y Caroline introdujo la clave que ordenaba la apertura de la puerta. Damon frunció el ceño, lo más probable es que era que conociera todas las claves de la base y el Círculo no tardaría en darse cuenta de ello. Se preguntó cómo podría perjudicarla, qué clase de medidas tomaría Erin.

 Una suave brisa llegó hasta ellos, acariciando sus cuerpos y sacándolo de sus pensamientos. Damon se sintió agradecido por el frío, mientras su cuerpo clamaba porque saliera de caza.

 Pero antes de ceder a la necesidad, cogió a Caroline del brazo y la acorraló contra el marco de la pared, harto de su silencio. No entendía por qué le daba tanta importancia al asunto, pero a esas alturas le daba igual, quería respuestas y las obtendría.

 Caroline se quedó totalmente quieta ante él, con los ojos muy abiertos por la sorpresa y conteniendo el aire con fuerza en los pulmones.

 -¿Por qué? ¿Qué pasó para que os dividierais?- preguntó mientras veía cómo la mirada de Caroline se ensombrecía poco a poco.

 Ya no parecía verlo a él, sino que parecía inmersa en sus recuerdos. Se preguntó si ella sería capaz de responderle, pues incluso parecía que se hubiese apagado la vida en ella por culpa de su pregunta. Casi se arrepintió de haberla formulado.

 -Pues ella... digamos que ella no confía en mí- respondió, no le temblaba la voz, pero al contrario que de costumbre no le miraba a los ojos. Era más de lo que él había esperado.

 -No lo parece- dijo arrastrando cada palabra, de hecho lo que decía parecía una incongruencia.

 Caroline que hasta el momento había permanecido en una especie de trance, reaccionó como si le hubiese tirado un balde de agua fría a la cabeza. Estaba seguro que de haber podido habría retrocedido ante sus estoicas palabras. Ahora volvía a mirarlo a los ojos, pero no logra interpretar su expresión.

 -Las cosas no siempre son lo que parecen.

 Damon dedujo de la inflexión de su voz que no era el momento adecuado para presionarla más, pero no lo dejaría correr. Caroline aprovechó su silencio y se escabullo de la prisión de su cuerpo. Se colocó bien la ropa y se fue. Damon la observó mientras su figura se perdía por los pasillos. Inspiró con fuerza salió por la puerta.

 Se adentró en las calles de su ciudad. Famélico con la imperiosa necesidad de nutrir su cuerpo, y deseando apartar de su mente los vigorosos ojos azules que le retaban a cada instante.

 No tardó mucho en localizar una presa, dos jóvenes caminaban por una de las peñas callejuelas desoladas de Boston. Ataviadas con tacones y vestidos cortos, probablemente en su camino de regreso a casa. Frente a él jugaban con un tapón de alguna botella que había en el suelo, pasándoselo como si se tratase de un balón de fútbol.

Hasta él llego el sonido de sus risas y el olor amargo del alcohol. Frunció los labios en una mueca de disgusto, pero no era momento para ponerse melindroso con el sabor de la sangre. Necesitaba curarse y cuanto antes mejor. Se acercó sin hacer ruido a la más alta de las dos muchachas y se concentró en hacerle sentir su presencia.

 De inmediato la chica dejó de jugar con su amiga y ojos se clavaron en él, recorriéndolo con la mirada de arriba abajo. No le fue difícil incendiar su deseo, era algo innato en su especie.

 Desde la escasa distancia que los separaba podía oler su humedad, y eso le arrancó una sonrisa arrogante del rostro mientras daba los últimos pasos hacia su ella.

 La otra chica se acercó a su amiga con una mirada desconfiada y algo confundida por su causa.

 -Wanda ¿Le conoces?- le preguntó a la chica que seguía mirándolo con un deseo casi enfermizo en los ojos habiendo sido doblegado su espíritu.

 -¿Wanda?-marcas de preocupación surcaron el rostro de la insidiosa muchacha que se interponía en su camino.

 -¡Ven conmigo!- ordenó agarrando por las muñecas a su presa, que le sonreía con deleite por su contacto, y se dirigió a uno de los más oscuros callejones de la sinuosa ciudad.

 -¡Wanda!

 De pronto sintió que algo tiraba de la muchacha, con una fuerza insignificante pero molesta. Se dio vuelta y vio como la otra chica agarraba a su amiga del brazo y tiraba de ella con todas sus escasas fuerzas. La ira se hizo presente en él.

 -¡Wanda no puedes irte con él! Ni si quiera le conoces ¡No puedes dejarme sola! Wanda, por favor reacciona.

 Más que harto de la intervención de esa mocosa, le mandó una orden mental para que se callara y se marchara a casa, tan fuerte que poco le faltó para desintegrar su cerebro. Ella se quedó totalmente en silencio y emprendió su camino de vuelta a casa, tal y como él le había ordenado.

 Gruñó furioso consigo mismo por su pérdida del control, que tanto le caracterizaba. Sabía que para calmarse necesitaba sangre y no perdería más el tiempo. Había ignorado con éxito sus heridas estando la base del Círculo, no queriendo mostrase débil ante nadie y se había valido de sus dotes psíquicas para eso, lo que muy perceptivamente le había valido un precio. Ahora necesitaba curarse y serenarse, antes de hacer algo de lo que se pudiese arrepentir.

 Llegados al callejón atrajo a la esbelta muchacha a sus brazos y enterró el rostro en su cuello. Aspiró el aroma de la joven que para su deleite no usa colonia y sintió crecer sus incisivos. Lamió con presteza la zona más sensible de su cuello, dónde latía con fuerza su vulnerable vena. Ella se estremeció entre sus brazos y el colocó sus dientes sobre su fina piel alargando el momento esperado. La muchacha se acercó más a él haciendo que sus senos se presionaran contra su abdomen, y él la mordió con fuerza. La sangre inundó su boca y descendió por su garganta mimando su cuerpo, curando sus cicatrices y aumentando el tamaño de su miembro.

 La mujer gemía de placer y él estaba muy dispuesto a colmarla con su masculinidad. Apretó sus caderas contra las de ella y con deleite escucho como ella contenía el aire y silenciosamente le pedía más. Pero eso no fue lo único que oyó, su agudo oído identificó otro sonido, uno que no debiera estar ahí. Lo confundió en principio, pero luego llegó hasta él el olor del Círculo, y maldiciendo para sí retiró los incisivos del cuerpo de la hembra, que protestaba clavándole las uñas en el pecho. Pasó su lengua por las pequeñas hendiduras que había dejado en su cuello cerrándolas sin dejar cicatriz. No sin esfuerzo, la dejó contra la pared y le insertó la orden mental de que volviese a casa en cuanto fuese capaz de moverse.

 Se centró en sus sentidos y furioso se dirigió hacia el siguiente callejón, aquel del cuál procedía el sonido que hacía apenas un momento había calificado como errático. El sonido de la lucha. En circunstancias normales lo habría dejado correr pero quería estar al tanto de todos los movimientos de Erin, y este era quien encabezaba el enfrentamiento. No le cabía la menor duda.

 Lo encontró, en seguida en pleno combate contra dos renegados. A su pesar, admitió que acercarse allí era innecesario, pues era lo que se suponía que hacía el Círculo proteger al mundo de los renegados. Pero aún así decidió quedarse a observar su forma de lucha, tal vez algún día llegaran a enfrentarse. Mientras acaba con ambos contrincantes Damon se fijó en que Erin era zurdo y trataba de que no le tocasen el costado derecho, frunció el ceño mientras lo observaba cruzado de brazos contra una pared.

 Cuando los dos renegados acabaron yaciendo muertos en el suelo, otros cuatro aparecieron para reemplazarlos. Damon sabía que ese no era un comportamiento normal en esas desgraciadas criaturas, y no le costó entender que se trataba de una emboscada. Sin embargo, permaneció en la misma posición, muy seguro de que Erin se ofendería si osaba intervenir.

 Minutos más tarde un renegado impactó contra su pared. Despreocupado se acercó hasta este y le arrancó la cabeza de cuajo. Sin nada más que hacer se limitó a esperar y mientras lo hacía comenzó a lloviznar. La reconfortante humedad lo envolvió haciendo más amena su espera.

 Pronto Erin se colocó frente a él, y su mirada le confirmó que aquello no había bastado para aplacar su ira por completo. Damon tuvo que esforzarse por no sonreír  seguro como se sentía de que esa ira se debía más a la pequeña Cristal que a cualquier otro problema que tuvieran entre manos. No sabía a qué se debía tanta hostilidad entre ambos, pero se entretenía a su costa.

 -Tenemos que hablar- comenzó el líder del Círculo.

 Damon se limitó a asentir y ambos emprendieron el camino de vuelta a la base.

 -No me gusta está alianza- continuó al cabo de un rato. Damon estaba de acuerdo con él, le gustaba hacer las cosas a su modo, disfrutaba de su independencia  y odiaba tener que adaptarse al Círculo, pero no tenían otra alternativa y ambos lo sabían- ¿Qué vamos a hacer cuando tengamos la dichosa runa?

 -Cerrar el portal.

 -No creo que sea tan sencillo cómo desearlo.

 -Yo tampoco. Pero Cristal no ha dicho cómo tendríamos que hacerlo.

 El humor de Erin se tornó todavía más nefasto si cabía.

 -¿No te molesta depender de ella?- preguntó dejando traslucir mucha frialdad en su voz. Damon no se amilanó.

 -No tanto como a ti.

 Se hizo entre ellos un silencio cargado de una tensión que inundaba su atmósfera, mientras continuaban el curso de la siguiente calle.

 -Tengo mis razones.

 Damon le dirigió una mirada inquisitiva, pero la implacable expresión del vampiro que se encontraba su lado, le hizo saber que no debía meterse en sus asuntos. Poco después llegaron a la base envueltos en un profundo e imperturbable silencio.

 -Quiero usar una de las salas de entrenamiento.

 Erin asintió.

 -Enviaré a Luca para que te guía hasta alguna.- y acto seguido se marchó, volviendo a su mutis anterior.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Capítulo 16: La Enfermería.

 -Ulrick, Malcolm llevadlo a la enfermería- ordenó Erin que fue el primero en recuperar el habla.

 Alison se acercó a Cristal y entrelazó una mano con la de su hermana, dándole un pequeño apretón, intentando ofrecerle su apoyo mientras ella observaba inmóvil cómo se llevaban a Bryan.

 -Tal vez Cristal debería ir con ellos.- sugirió Luca, llamando la atención de la mayoría de los presentes-. Parece estar en shock- añadió serio.

 -Estoy bien- se apresuró a decir Cristal, apartando al fin la mirada de la puerta y apretando con fuerza la mano de Alison.

 -¿Estás segura?- preguntó Dante desde la pared en la que continuaba apoyado con los brazos cruzados desde que había empezado la reunión.

 -Sí.

 -¿Qué es lo que ha pasado?- reclamó saber Damon, por lo vito estaba harto de que todos eludiesen el tema.  

 -Lo que tú no me has dejado evitar- respondió Caroline con un claro reproche en su voz. Todavía continuaba encerrada entre sus brazos y le fulminaba con la mirada, queriendo hacerle saber lo muy enfadada que estaba.

 Damon le devolvió la mirada con algo de hastío y por un momento Alison creyó vislumbrar algo de remordimiento en sus ojos. Pero fue tan fugaz que Alison se convenció de que había sido cosa de su imaginación.

 -Caroline Elisabeth Laurent- centrando su atención en su hermana, Alison pronunció cada palabra con una rabia inusitada- Si conoces la respuesta a su pregunta ¡habla ya!- exclamó expectante necesitaba saber que había ocurrido.

 Había sido una imagen antinatural a los ojos de todos. Bryan había conseguido sobrevivir cuerdo cuando cayó en la sed de sangre, gracias a su compañera. Pero había sufrido tanto que el dolor no le afectaba de la misma manera que a los demás. Hasta hacia tan solo unos minutos, Alison no creía que nunca nadie hubiera sufrido tanto como él.

 Recordaba haberlo visto llegar a base cuando había tenido que pasar cinco minutos bajo el sol, y no le había oído quejarse ni una sola vez. Teniendo en cuenta que los vampiros no podían sobrevivir mucho más tiempo a la luz del sol, era toda una hazaña. Por supuesto jamás le había visto quedarse inconsciente. No entendía que había podido pasar. Después de todo, sí Bryan tenía poderes era porque había sido tan destruido por dentro que recuperarse así había tenido en él grandes efectos.

 Alison sabía gracias Gwendolyn, la compañera de Bryan, que cuando un vampiro se perdía en la sed de sangre, lo perdía todo. Sus recuerdos, su conciencia, su personalidad, todo. No reconocían a sus seres queridos. No sabían quienes eran ellos mismos. Solo buscaban y encontraban sangre, sin más razón para vivir. Si Gwen había podido recuperar a Bryan era porque su poder consistía en meterse en el subconsciente de sus allegados. Al parecer se había adentrado en Bryan de esa forma.

 Alison no sabía lo que había ocurrido allí dentro porque ninguno de los dos hablaba nunca de ello, pero si sabía que los dos habían estado a punto de morir y que lo que quisiera que hubiera sucedido, los había marcado a ambos de una forma tan ruda que casi podía palparse.

 Erin le había descrito una vez cómo habían cambiado los ojos de Bryan del un verde almendrado al rojo sangre, y todavía la recorrían escalofríos al recodar sus palabras. Su mente no era capaz de comprender que había podido pasar en esa habitación para que ese vampiro sucumbiera a la inconsciencia.

 Pero Caroline no parecía muy dispuesta a contestar, miraba las negras baldosas del suelo cómo si allí se encontrase la divina fuente de la sabiduría y se agarraba con fuerza al brazo de Damon.

 -Caro, ya sé que es por mi culpa.- dijo Cristal con voz tranquilizadora. La aludida levantó la cabeza para mirar a su hermana pequeña con duda, mordiéndose el interior del labio inferior derecho- No vas a hacerme daño con lo que digas, por favor, habla- suplicó Cristal.

 Caroline suspiró profundamente, resignándose y esta vez miró de soslayo a Alison antes de empezar a hablar.

 -Al parecer y por lo que él va a explicar, o bueno tal vez ya no, porque os lo estoy contando yo.- No era habitual en Caroline dar tantos rodeos, se veía a las claras que lo último que quería hacer era hablar de eso. Alison frunció el ceño mientras se colmaba de paciencia esperando a que su hermana continuara-. Bueno lo que quiero decir es que... Bryan no pudo "llegar hasta ti"-hasta el  momento parecía que Caroline hablaba para todos los presentes, pero claramente eso había cambiado y ahora se dirigía solo a Cristal-. Se...- tragó saliva-. Se quedó atrapado, por así decirlo, en la marea de vidas, recuerdos y sensaciones que hay dentro de ti, y no pudo con ello.

 Silencio. La sala se quedó en total y absoluto silencio. A Alison se le cayó el alma a los pies. Siempre había sabido que Cristal sentía dolor cuando veía el pasado, tanto físico como psíquico, pero jamás se habría imaginado algo tan duro, como para abatir a Bryan en apenas unos segundos de su contacto. Miró a Cristal y esta solo parecía un poco consternada. Pero sus ojos lucían tristes por lo que le había pasado a Bryan, y al verla así, Alison comprendió que eso era lo que Caroline había intentado evitar.

 -Tal  vez sí deberíamos llevarla a la enfermería- sugirió Ángel sorprendiéndolos a todos, incluso Cristal parpadeó aturdida sin creerse del todo haber escuchado bien sus palabras.

 -Sí tienes razón- se apresuró a apoyarle Alison, ahora que nadie parecía poner pegas a que cuidara de su hermana pequeña. Ni siquiera Erin se atrevió a discutir por eso. Alison estaba preocupada por él, a través del enlace de sangre podía ver como su ira hacia Cristal había disminuido un tanto, pero solo porque se había sustituido por una inmensa preocupación por Bryan. Para él había sido siempre como su hermano y ver lo caer le había dado de lleno dónde más le dolía.

 -Pero ¿Por qué? Si yo estoy bien- dijo Cristal que no daba crédito al giro que estaba dando de pronto la situación.

 -Hace apenas unas horas no lo estabas.- protestó Dante-.Y venir aquí no debe haberte ayudado mucho ¿No crees?

 -Estoy bien- repitió Cristal estoica.

-No, no lo estás. Iras a la enfermería- ordenó dedicándole a Cristal una mirada tan dura como su propia voz. Alison se sorprendió de verlo tan autoritario.

 Pero desde luego su mirada no era tan dura como la que le devolvía Cristal, quien silenciosamente lo acusaba de traición, con sus ojos azules llenos de ira y reproche. Alison no recordaba la última vez que la había visto así. En un impulso Cristal tiró de la mano de Alison y con paso firme emprendió su camino a la enfermería sin mirar atrás.

 Damon y Caroline pronto las siguieron, y por eso Alison pudo escuchar como Dante se despedía y avisaba de que marchaba junto a su compañera, pero dejándole claro a Damon que volvería en cuanto fuera necesario.

 Al llegar a la enfermería se sentó en una camilla lo más alejada posible de Bryan y recostó la cabeza sobre la pared que se encontraba a su espalda, mientras esperaba a ser atendida. Violetta, la hermana de Luca, apareció casi de inmediato con algunos utensilios para tomarle la tensión y la temperatura. Obviamente estaba muy preocupada y Alison no pudo más que compadecerse de ella, imaginándose que clase que hosca explicación le habría dado Ulrick de lo que había pasado, quien para su sorpresa ya se había marchado de la estancia.

 Malcolm permanecía cerca de la camilla de Bryan mientras Gwen le atendía. Le preocupación del rostro de la mujer la sobrecogió, y pensó que si Erin estuviera en su lugar ella estaría muerta de miedo y angustia.

 -Caroline ¿Falta mucho para que se despierte?- preguntó consciente de que todos los presentes querían oír la respuesta.

 -No, unos diez o quince minutos- respondió escuetamente.

 Parecía enfrascada en sus propios pensamientos y no darse cuenta de lo pendientes que estaban todos, de sus palabras. Pero claro, para ella todo aquello ya había pasado y su mente podía pasar muy tranquilamente a otros temas. Alison se enfadó por la poca consideración que estaba teniendo Caroline, pero se reprimió a tiempo, no era ni el momento ni el lugar adecuados para dejarse llevar por la ira.

 -¿Está bien?- preguntó Gwen realmente afligida.

 Caroline reaccionó sonrojándose, al darse cuenta al fin de que tenía la información necesaria para calmar los ánimos y no se había molestado en compartirla con el resto de los presentes.

 -Sí. Bueno cuando despierte va a estar un poco aturdido y confuso, pero estará bien. No hay que por qué preocuparse- intentó tranquilizarla.

 Gwendolyn asintió y con un gesto distraído empezó a acariciarle el pelo a su compañero. Sin embargo la expresión tierna de su rostro seguía siendo descorazonadora, no estaría tranquila de verdad hasta que Bryan no despertase.

 -Pareces estar bien físicamente- anunció Violetta, terminando la revisión médica de Cristal-. Tienes las pupilas un poco dilatadas pero nada más, aunque creo que deberías comer algo.

 -No tengo hambre- se negó Cristal, pero Alison y Caroline intercambiaron una mirada y silenciosamente pactaron que la harían comer en cuanto salieran de la enfermería.

 Por primera vez, Alison reparó en que Damon y Caroline no eran los únicos que las habían seguido hasta allí. Luca y Ángel observaban la situación desde el marco de la puerta. Alison podía entender la presencia de Luca, después de todo la médica era su hermana y alguna clase de relación había tenido que establecer con Cristal, por mínima que fuera, para que esta decidiera hablar con él en primera instancia, sobre lo que sabía acerca del Antiguo, y además él era tan dulce que estaba segura de su preocupación por Cristal era muy real. Pero no llegaba a comprender que hacía Ángel allí, lo más normal habría sido que se quedase con Erin y ambos se pusieran a hacer planes, no entendía que lo había llevado hasta la enfermería.

 Supuso que había ido hasta allí para oír el veredicto de Bryan sobre Cristal, pero entonces vio en su mirada plateada algo muy parecido a la mortificación, y Alison comprendió que si estaba allí era porque se sentía culpable por lo que le había acaecido a Bryan. Alison lamentó haberlo juzgado mal de ante mano.

 Los siguientes cinco minutos se le hicieron eternos. Además no solo tenía que soportar su inquietud, sino también la de Erin que estaba cada vez más ansioso por saber de su amigo. Sin duda estaba muy atento a cualquier reacción suya, que él pudiera notar a través del enlace de sangre. Alison parecía estar envuelta en un círculo vicioso de ansiedad que no le resultaba nada sencillo de controlar. Sus nervios estaban tan a flor de piel que empezó a crear pequeñas bolas de energía, fuera del alcance de la vista de todos, para conseguir descargarse un poco. Mas con un simple vistazo a sus hermanas, supo que ellas eran conscientes de lo que estaba haciendo e inevitablemente se sonrojó.

 De pronto, Bryan comenzó a moverse en la camilla, y cuando abrió los ojos trató de incorporarse con dificultad. En seguida Violetta quiso acercarse a él para comprobar su estado, pero Luca la detuvo agarrándola por el brazo derecho. Bryan estaba aturdido y confuso si invadía su espacio tal vez podría  reaccionar atacándola, sin ser plenamente consciente de lo que hacía. Entonces Gwen depositó una mano sobre las suyas y el vampiro pareció relajarse un tanto, pero continuaba buscando algo con la mirada. Hasta que posó sus ojos en Cristal.

 -No era ni una milésima parte de lo que tú sientes ¿Verdad?- preguntó Bryan con la voz ronca y casi como si no esperase respuesta.

 Cristal se había relajado muy sutilmente desde que Bryan había vuelto en sí. Se apartó el flequillo de los ojos y se acomodó en la camilla contra la pared.

 -Cuando no conoces otra cosa, no es complicado sobrellevarlo- respondió quitándole importancia al asunto  encogiéndose de hombros.

 Pero Alison sabía que mentía. Para Cristal nunca había sido fácil vivir con su poder. Por el rabillo del ojo vio como Caroline se tensaba y apretaba la mandíbula, sin duda ella también recordaba los gritos. Durante su cuatro primeros años de vida Cristal gritaba cada noche en sueños. Pero entonces un día se negó a quedarse dormida y durante tres días no hubo forma de hacerla entrar en razón. Incluso siendo tan pequeña tenía una voluntad de hierro, pero su cuerpo no aguantó mucho más y al final se rindió al cansancio. Extrañamente a partir de ese episodio no volvió a gritar en sueños. Sin embargo tanto Alison como Caroline tenían claro que la agonía que la perseguía en sueños no la había abandonado nunca.

 La mirada de Bryan decía que el tampoco creía en sus palabras, pero no añadió nada más. Recorrió la estancia con la mirada y se paró en Ángel.

 -Dice la verdad, vio al Antiguo- verificó el hecho. Ángel se limitó a asentir.

 -¿Crees que podrás salir a alimentarte esta noche?- preguntó con burla, pero en su mirada se notaba una preocupación que desmentía su actitud.

 -Por supuesto- contestó sin recoger la pulla de Ángel. Se volvió hacia Gwen y depositó un tierno beso en sus labios. Ella apoyó su frente contra la de él y le susurró algo que solo él pudo escuchar. Él asintió y con algo de esfuerzo se levantó de la camilla.- Creo que todos necesitamos alimentarnos.

 -Algunos más que otros- murmuró Violetta mirando fijamente a Cristal.

 -Yo no tengo hambre.- repitió Cristal que continuaba obcecada en no comer, para disgusto de sus hermanas, que como ya sabían tendrían que esforzarse mucho para hacerla entrar en razón.

 -Bien, Luca y yo tenemos cosas que hacer, así que saldremos más tarde.-anunció y dicho esto se fue. Luca se encogió de hombros y le siguió.

 -Caro ¿Puedes ver el futuro del Antiguo?- preguntó Cristal, cambiando de tema.

 -Sí, pero cambia cada dos por tres, es incoherente- respondió claramente molesta.

 -A lo mejor Malcolm puede ayudarte con eso-comentó Alison distraída.

 -¿Por qué podría ayudarla? - preguntó Damon que hablaba por primera vez desde que habían entrado en la enfermería. Se notaba que no era un hombre de muchas palabras, pero las pocas que decía eran certeras. Alison comenzó a lamentarse de su desliz.

 -Porque es el hijo del Antiguo al que tratamos de detener- dijo Cristal algo cansada-. Pero no le conoce, no te servirá como ayuda.

 Damon no cambió su expresión, pero empezó a mirar a Malcolm con más atención de la que le había dedicado antes.

 -Tal vez, él no pero la idea es buena. ¿Crees que si te cuento las posibles opciones podrías descartar alguna?- preguntó Caroline a Cristal, quien indudablemente era la que más cosas sabía sobre el Antiguo.

 -No lo sé, pero podríamos intentarlo.

 Caroline asintió. Él único que parecía sorprendido por la situación era el propio Malcolm que no entendía como las hermanas de Alison le habían dado tan poca importancia a sus orígenes. En apenas unos segundos lo había tachado de algo prácticamente irrelevante. En ese momento Damon se volvió hacia Caroline.

 -Yo también tengo que alimentarme ¿Puedes llevarme a la salida?- preguntó con aire de querer marcharse cuanto antes.

 Caroline volvió a asentir y ambos salieron juntos de la habitación.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Capítulo 15: Prueba.

 Nada de todo aquello era bueno, desde el punto de vista de Alison. La situación se desmadraba y se le iba de las manos. Cuando había llevado a sus hermanas a la base, solo pensaba en apartarlas de Damon. Sí él conocía el carácter de los poderes de sus hermanas, podría elegir someterlas a su dominio, igual que otros habían hecho en el pasado con ellas, para que hiciesen lo que él quisiera. De hecho, a Alison le sorprendía que Damon se molestase en buscar cualquier tipo de negociación, si con un simple pensamiento podía conseguir lo que quisiera de todos ellos. No entendía sus razones para no emplear sus poderes, pero las agradecía y rezaba porque fueran sólidas y férreas.

 Paseó la mirada entre sus hermanas y lamentó profundamente toda aquella situación. Lo último que quería era verlas en peligro y parecía que se encontraban al frente de una guerra.

Comprendió que Cristal ya había tomado una decisión, e iba a hacer todo lo que estuviese en sus manos para ayudar al Círculo en su lucha. Alison sabía que tratar de que cambiase de opinión sería tan inútil como hablar con una pared y esperar respuesta, así que ni siquiera lo intentó. Suspiró y meneó la cabeza tratando de desterrar los horribles pensamientos que intentaban invadir su mente.

 -Te escuchamos, Cristal ¿Qué hay que hacer para conseguir esa piedra?- preguntó Erin. Alison temía escuchar la respuesta a esa pregunta. Pero a pesar del temor, no se le escapó el detalle de que la voz de Erin parecía mucho más dura de lo habitual, y el hecho de que su hermana se había tensado un poco más con cada una de las palabras de su compañero.

 -¿Y bien?-preguntó Alison convencida de que Cristal no contestaría, al menos no a Erin, la animosidad entre ambos era demasiado evidente.

 -La piedra está guardada en Ciye- la impresión causada por sus palabras les afectó a todos aunque a distintos niveles- En la cámara de Ebriz.

Alison sintió la sangre huir de su rostro, Ciye era la mayor central del Consejo y solo se abrían sus puertas a los más altos cargos de la sociedad vampírica. La corrupción de la que estaba hablando Cristal, era muy superior a la que ninguno de los presentes había imaginado.

 Lo pensó con detenimiento. Sí alguno de esos altos cargos conseguía de alguna manera hacerse con el dominio de un Antiguo, podría alzarse en una lucha por el poder absoluto de las Turvas de Boston. Pero las demás comunidades del mundo se levantarían en su contra para detener su avance y no llegaría muy lejos. No era la única que había llegado a esa conclusión y de alguna forma Cristal se dio cuenta de ello.

 -Pudisteis vencer a los Antiguos en el pasado porque estaban tan cegados por la sed y la necesidad de sexo, que solo usaron la fuerza bruta contra vosotros. Aún así se necesitaron todos los ejércitos posibles para vencer a un grupo de once Antiguos.

 -Todos éramos más jóvenes e inexpertos- protestó Erin defendiéndose.

 -Pero no menos letales. En el pasado tuvisteis la suerte de que por cada masacre que provocaban, violaban a toda mujer que se les ponía por delante, y entre ella había muchas oráculos. Gracias a eso eráis un número muy superior a ellos.

 -Llevaban casi 100 años sobre la tierra cuando esa guerra se produjo, creo que tuvieron tiempo más que suficiente para adaptarse.- encolerizado Erin, que le levantó la voz a una inmutable Cristal, que le lanzaba una dura mirada. Alison se propuso averiguar porque se llevaban tan mal esos dos. A través del enlace de sangre las emociones de Erin llegaban hasta ella, y sentía que dentro de él había demasiada rabia contenida, tenía la sensación de haberse perdido algo.

 -No, no fue suficiente para ellos y por una buena razón.- a pesar de su mirada la voz de Cristal sonó tranquila y eso erizó la piel de muchos de los presentes, casi era alarmante su pasividad- Pero este es distinto, ha tenido el tiempo suficiente para aprender a controlar su sed, está lucido, lleva en este mundo casi 200 años encarcelado, amamantando su ira.- hizo una pausa para que absorbieran sus palabras- No sabéis lo que hicieron en su propia dimensión con el poder de las runas.- su voz descendió una octava- Creo que no llegáis a comprender su poder- se soltó del agarre de Alison y se apartó el flequillo de la cara con la mano nuevamente libre, tratando de encontrar las palabras necesarias, suspiró- Para que lo entendáis, una sola runa es capaz de abrir un portal interdimensional ¿Tenéis idea de lo que eso conlleva? El  poder que se necesita para conseguir eso es inmenso. Os aseguro que ese Antiguo conoce muchas más, ninguna de ellas inofensiva y no dudará en usarlas.

 -Tiene razón, sí el Antiguo se hace con el control del portal, ya podemos olvidarnos todos del mundo tal y como lo conocemos.- sentenció Carline inmersa en los horrores que solo Cristal era capaz de imaginar. Alison se sentía mareada con todo aquello era demasiado para asimilar.

 -¿Cómo supo el vampiro cómo abrir esa especie de vórtice entre las dos dimensiones?- preguntó Damon rompiendo el repentino silencio.

 -No lo sé, yo no le vi a él- Cristal le repitió las mismas palabras que le había dicho a Ángel- Pero hay varias formas de llegar hasta esa información. El vampiro guardó la piedra en la cámara de Ebriz, ahí se encuentran todos los archivos de vuestra historia, si tiene acceso a ella no le habrá sido difícil.

 "Él, hizo algo.- la incomprensión llenó los ojos de Cristal- Algo que dominó al Antiguo durante un tiempo, sus recuerdos son muy borrosos y distorsionados, sobre todo por la confusión que le provocaba el cambio de dimensión. Así que no puedo deciros qué fue lo que sucedió a ciencia cierta. Solo sé que de pronto algo cambió como una lucha o algo parecido y el Antiguo logró escapar.- guardó silencio durante un breve instante, como si entrase en un trance para encontrase con recuerdos que no eran suyos-Hace una semana descubrió dónde se encuentra esa runa y ahora está buscando la forma de hacerse con ella. 

 -¿Y cómo la conseguimos nosotros antes?- la atajó Ángel. En ese momento el alivio y el espanto se acomodaron por igual en el pecho de Alison. Alivio porque Ángel parecía creer al fin en las palabras de su hermana y espanto porque eso solo lo hacía todo más real.

 -¿Creía que tú eras el estratega?- respondió Cristal alzando una ceja.

 -Si que lo es, y ya tiene varias ideas- añadió Caroline en apariencia distraída.

 Alison sabía que su hermana ya estaba estudiando las diferentes alternativas de futuro, en busca de la más conveniente o eficaz. Levantó la vista y vio como en el rostro de Ángel se dibujaba una sonrisa torcida, mientras que sus ojos, plateados relucían con una extraña emoción. Alison entrecerró los ojos no le gustaba que el vampiro mirase a su hermana de aquella manera. Sentía mucho aprecio por Ángel, pero bien sabía que su nombre bien podía considerarse una extraña burla del destino, y no podía pasarlo por alto.

 -¿Cómo lo ves?- preguntó Cristal intrigada.

 - Complicado, pero no imposible- dijo Caroline y a continuación miró a Cristal mordiéndose labio inferior. Alison sospechó que lo que Caroline iba a decir no sería del agrado de su hermana pequeña- Cristal, tú no puedes participar en esto.- la aludida guardo silencio- La única manera de entrar en Ciye es en el festival de  Routh, que es cuando quedan abiertas sus puertas a la mayoría de la comunidad.- Caroline miró a Cristal en busca de algún tipo de reacción o respuesta- Lo entiendes ¿Verdad?

 -Sí- el monosílabo quedó colgando en el aire.

 Si Cristal entraba en ese festival, no podría ayudarles en absoluto, su mente se perdería entre los pasados de las personas que acudiesen. Como siempre Cristal continuaba tranquila, pero sus ojos se habían oscurecido, y tanto Alison como Caroline supieron que le había dolido.

 -Luego podéis exponernos ese plan y decidiremos cómo actuar.- dijo Erin rompiendo el silencio.-. Pero ahora cumpliremos con lo pactado. Bryan.- la última palabra fue una orden en toda regla y Alison se abrumó al percibir la hostilidad de su compañero.

 Entonces su corazón se aceleró de golpe. Vio como Caroline se concentraba en sus visiones en busca de una explicación de lo que ocurría, y de pronto sus ojos azules iguales a los suyos se abrieron con horror en ellos dibujado.

 -¡No!- gritó Caroline, quien se levantó y dio un paso al frente para impedir el contacto entre Cristal y Bryan. Pero inmediatamente fue retenida por Damon que la agarró por la cintura.

En cuanto las manos de Bryan entraron en contacto con las de Cristal, en los ojos del vampiro pudo ver cómo se contraían sus pupilas dejando a su paso tan solo el iris rojo, y de pronto su cuerpo empezó a temblar. Las rodillas le fallaron y cayó al suelo. La inconsciencia no tardo en encontrarlo. Mas por suerte Ulrik reaccionó lo suficientemente rápido como para evitar que se golpeara la cabeza contra el suelo.

 Todas las miradas recayeron en Cristal, que se había quedado inmóvil, pálida y con horror pintado en su semblante. Ella se encontraba tan atónita como todos lo demás, a excepción de Caroline que se encontraba en ese momento muy ocupada fulminando a Damon con la mirada.

 -Se pondrá bien- soltó de improvisto, pero no por ello apartó la mirada de Damon.  

sábado, 3 de noviembre de 2012

La calle.

 Paseaba por las calle de noche, esas calles que había recorrido infinidad de veces desde que podía recordar. Ahí había crecido, esos altos edificios, algunos destartalados, agraviados por la mano del tiempo, y otros nuevos que contrastaban con los primeros, dejando una extraña visión de perspectiva. 

 Sonrió, pensando en cuantas veces se había fijado en el contraste de los colores de aquella calle, su calle. Pensó entonces en todos los momentos en los que había salido de su casa, perdida en sus propios pensamientos y emociones buscando una pequeña salida, algo lo suficientemente fuerte para atarla a la realidad, andando sin rumbo fijo y deseando encontrar algún lugar donde pudiera abandonarse así misma, encogerse y llorar, pero sin ganas de dejarse caer.

 Recordó los momentos en que había cedido al impulso de salir de su casa para recorrer aquellas, nacido de el simple hecho de haber visto llover desde su ventana, habiendo sentido la necesidad de salir corriendo y sentir la fuerza de la naturaleza sobre ella. Momentos en los que se había colocado los cascos de su ipod, y había paseado por su calle vacía por la lluvia, y había disfrutado de ser la única persona que se encontraba allí, deleitándose con el ritmo de su de la música atravesando su cuerpo, cada vez más mojada por pequeñas y fuertes gotitas de agua que igualaban la intensidad de sus dolorosos y felices sentimientos.

 Pero todos esos momentos habían sido acompañados de la imagen de una siempre brillante luna, que esta noche se ocultaba a sus ojos, había sido para ella, por muy extraño que pareciera, su refugio. Extrañaba ver relucir, en el oscuro cielo que le ofrecía la noche, el cuerpo celeste que más le gustaba. Las estrellas habían quedado ocultas por las nubes y la luz de las farolas. Lo lamento silenciosamente y continuó su camino.

 Esos edificios la habían visto crecer, las vivencias que había tenido pasar la habían hecho ser como era, veía adónde iba el rumbo de su vida y no podía negar que tenía miedo de lo que se podía encontrar, no sabría mucho de la vida, pero con lo que sabía le basta para saber que no iba a ser fácil, que posiblemente encontraría más cosas malas que buenas. Pero también sabía que las pocas cosas buenas que se encontrara valdrían la pena, y seguiría adelante tal y como siempre había hecho. Inspiró profundamente y cerró la puerta de su portal.  




Angie.
      

miércoles, 17 de octubre de 2012

Capítulo 14:La Reunión.

 La habitación estaba abarrotada de miembros del Círculo. La única mujer presente en la sala  era la abatida Alison que se aferraba a la mano de su compañero y apoyaba la cabeza en su brazo. Llevaba su flamante cabello anudado en una coleta y tenía la mirada perdida, pero Damon sabía que al igual que él escuchaba con atención cada palabra que se pronunciaba en esa sala.

 La mayoría  acribillaba a preguntas al joven Luca, para las que este no tenía respuestas. Esa era la razón por la que él no había intervenido aún. Observaba la situación esperando paciente a poder hablar con Cristal.

 Dante estaba apoyado en la pared y miraba con hastío e irritación a Luca. Ángel, un mortífero vampiro que Damon había tenido la suerte de tener como aliado en más de una ocasión, desconfiaba de la muchacha y pedía que la obligasen a pasar por una especie de prueba. Eso no le gustaba, Ángel podía llegar a ser brutal y no sabía qué clase de ocurrencia retorcida podía estar pasando por su mente. Damon frunció el ceño y comenzó a buscar maneras de abatirlo, sin uso del control mental, en caso de ser necesario protegería a la pequeña.

 -¿Y qué sugieres que hagamos, Ángel? ¿Qué quieres que haga mi hermana para que te fíes de ella?-la fría voz de Alison lo sacó de sus pensamientos.

 -Quiero que Bryan la toque- el silencio asoló la habitación y todos parecían estar considerando la idea muy seriamente.

 -No- la mira de Alison decía a las claras que no habría forma de hacerla ceder ante ese punto.

 El alboroto, las protestas y las preguntas volvieron a surgir, y Damon lo observaba todo con creciente interés.

 -¿Qué es lo que pasa cuándo Bryan toca a alguien?- preguntó Dante ahorrándole la molestia.

 Erin tomó las riendas de lo que acontecía, dando un paso al frente y haciéndole un gesto con la cabeza al vampiro que se sentaba junto a Ulrik, de pelo castaño con unos impactantes ojos rojos, que lo miraban con determinación. Sin duda, había interpretado el gesto de Erin cómo una orden y se preparaba para dar una explicación, mientras el resto de los presentes callaban prestándole toda su atención.

 -Puedo sentir algunas de sus emociones,- hizo una pequeña pausa- ver las directrices de su personalidad y a veces saber si alguien miente o no.

 -Nadie va a privar a mi hermana de su intimidad.- el enfado de Alison se hacía cada vez más palpable.

 -¿Por qué? Cristal nos está privando a todos de la intimidad que pides para ella y serviría para calmar los ánimos- Erin se ganó una mirada asesina de su compañera, seguramente estaría viviendo su disgusto en carne propia, ya que estaban enlazados y el vinculo emocional era inevitable- Está decidido, se hará como Ángel pide- continuó inflexible y la sobre carga de electricidad que Alison producía empezaba a ser notada por todos.

 -¿Por qué tienes ese tipo de poder?- intervino Damon antes de tener que presenciar otro drama, mirando seriamente a Bryan.

 -No has visto sus ojos, está corroído- comentó Dante sardónico.

 Damon sí  se había fijado en el color antinatural de sus ojos, rojo sangre. En su especie eso solo podía significar una cosa, que el vampiro estaba a punto de morir por una sobre carga de poder, perdido en la sed de sangre, innecesariamente sobre alimentado. Pero Bryan lucía sano y no agonizante. La serenidad se reflejaba en su persona y no le cabía de que se encontraba totalmente cuerdo, en vez de perdido en la febril locura de la sed.

 -Digamos que sobreviví a una situación difícil y esa es una de las secuelas que me dejó.- Damon alzó una ceja incrédulo, lo que insinuaba no tenía ni pies ni cabeza para él, no se imaginaba cómo había podido sobrevivir a una cosa así, la sed de sangre no era algo reversible. De ser verdad,  la experiencia debió de haber sido insufrible. Los indescriptibles ojos del vampiro se lo confirmaron.

 -¿Le harías daño a Cristal?- preguntó sereno, a diferencia de sus hermanas, la menor parecía muy frágil y no quería herirla si podía ofrecerles alguna ayuda.

 -No.

 Damon asintió dando a entender que estaba conforme con la sugerencia de Ángel. La luz de la habitación empezó a parpadear y las chispas recorrían la estancia. Alison los miraba a todos con desprecio. Había dejado claro desde el principio que no estaba de acuerdo con la idea, y sus poderes estaban exteriorizado su desagrado.

 -Ya basta Alison, la decisión está tomada-anunció Erin con irritación. Alison apartó la mirada de su compañero con resignación, pero la pecaría situación de la habitación no se modificó.

 El silencio se instaló entre ellos. Todos los presentes permanecían inmersos en sus pensamientos. De pronto, Caroline y Cristal entraron en la sala acompañadas de Paul y Malcolm, quienes habían ido en su búsqueda minutos antes de la acalorada discusión.

 Las dos hermanas fijaron la vista en la lámpara del techo, que parecía a punto de perder la batalla contra el exceso de energía.

 -Alison-pronunciaron al unísono e inmediatamente la habitación volvió a la normalidad. Dejando a todos los varones claramente sorprendidos, por más que tratasen de disimularlo. Damon notó entonces que no era frecuente que Alison cediese de esa manera.

 -Creo que todos queréis hacerme preguntas- la mirada transparente de Cristal se posó en Bryan y de este pasó a Ángel, sin rastro de reproche en sus ojos.

 -Cristal-Luca reclamó la atención de la joven- ¿Sabes dónde está el Antiguo?

 -Sí, pero no bastará con matarlo para que no vengan más como el aquí.

 El desconcierto general fue palpable.

 -¿Qué quieres decir?- preguntó Dante serio desde su lugar apoyado contra la pared. Cristal miró en su dirección inclinando ligeramente la cabeza.

 -Sabéis que los Antiguos provenían de otra dimensión.- dijo con expectación , Dante respondió con suave cabeceo- Bien pues, la puerta entre ambas dimensiones se abrió en el pasado, por una razón válida para el equilibrio de las dos dimensiones. En cuanto esa razón desapareció la puerta se cerró, pero alguien la ha vuelto a abrir y por eso el Antiguo a llegado hasta aquí- la muchacha parecía muy concentrada en decir las palabras correctamente.- No sé quién la abrió, pero sé que lo hizo por codicia, creyó que si abría un portal entre ambas dimensiones y traía a un Antiguo podría dominarlo y adquirir poder.

 -¿Por qué no sabes quién es, si sabes todo eso?- preguntó Ángel mirándola con incredulidad y desconfianza, Cristal se giró en su dirección y le devolvió la mirada sin un ápice de consternación.

 -Porque no lo había visto nunca y el Antiguo no se molestó en averiguar quién era, solo sé que ahora quiere matar al vampiro que lo invocó, para poder tener el dominio sobre el portal- explicó con tanta tranquilidad que cualquiera diría que leía un guión, su voz carecía de emoción y mantenía una expresión dulce y laxa.

 -¿Qué hay que hacer para obtener el control de ese portal?- preguntó Damon que se encontraba justo detrás de Cristal.

 -Se necesita una piedra muy especifica con forma de una runa, solo hay una en esta dimensión y es única porque nace de la naturaleza con esa peculiar forma pero...-la pequeña no se había volteado, seguía clavando su mirada en Ángel, y Damon no pasó por alto que era la primera vez que ella titubeaba antes de añadir algo.

 -¿Pero qué?- preguntó Caroline que intervenía por primera vez.

Cristal apartó lentamente la mirada de Ángel y la dirigió hacia su hermana, como si esperase escuchar su reprobación. Por la expresión de Caroline se podía deducir que ya había encontrado su respuesta en alguna de sus visiones y no anunciaba nada bueno.

-No va a ser fácil hacerse con ella- murmuró Cristal.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Capítulo 13: Negros Recuerdos.

 Caroline se había acurrucado cerca de la pared de agua, y trataba con todas sus fuerzas de no hundirse en la marea de los recuerdos que Damon había desatado. Extendió la mano dejando que el agua la envolviera en su fino manto, y una imagen lacerada la golpeó con la fuerza de un huracán. Su mano se convirtió en un puño, que dejó caer lentamente y se obligo a mirar dentro de aquellos recuerdos, para poder salir del abismo que se había anclado en su alma.

 Ellas eran unas niñas, habían vivido con su abuela desde el nacimiento de Cristal. Caroline había visto como los vampiros, integrantes de la Sorcen, mataban a su abuela días antes de que sucediera. Al contárselo, su abuela había hecho los preparativos para marcharse de la ciudad, pero en aquel entonces Caroline solo tenía 8 años y sus visiones no eran en absoluto exactas. Las tres habían ido a despedirse de un gatito que habían alimentado durante meses. Cuando volvieron a casa, hallaron a su abuela muerta. Al principio la conmoción las embargó, pero pronto comprendieron que allí no estaban a salvo.

 Desde ese momento, las tres pasaron a vivir en la calle, pues temían ser encontradas por la Sorcen sí dejaban que los tribunales humanos las enviaran a algún orfanato. Entre las tres habían conseguido mantenerse con vida. Alison y ella planificaban pequeños hurtos para conseguir comida. Caroline estaba constantemente atenta a sus visiones, para que ni los renegados descontrolados ni la Sorcen, las cogiesen por sorpresa. Cristal, a pesar encontrarse en la tierna edad de 6 años, las protegía del frío por las noches, mostrando un férreo control sobre el fuego que era capaz de producir. Pasaron así un año, algunos meses con más hambre que otros, pero sobreviviendo al fin y al cabo.

 Hasta que una noche, mientras Alison y ella planeaban como podían hacerse con comida para el día siguiente, Caroline vio como Cristal era atacada por un renegado. De inmediato Alison las teletransportó, a ambas, al lugar exacto donde se encontraba su hermana pequeña, quedándose exhausta.

 Caroline fue la primera en divisar al renegado y usó su poder para congelar al vampiro, antes de que pudiera acercarse lo suficiente a Cristal como para que ella se diera cuenta de lo que pasaba. Lo siguiente que vio Caroline fue como Cristal se convulsionaba, seguramente reviviendo la vida de su casi agresor. Fue lo último que vio en tres días, pues apenas tenía 9 años y la constante energía que empleaba en las visiones, junto con el hecho de haberse visto obligada a congelar a un vampiro, le provocaron grandes fiebres, y durante ese lapso de tiempo tan solo era consciente de que alguien la alimentaba.

 Cuando despertó, Alison había llegado seguida por los vampiros de la Sorcen que las encarcelaron. Al principio, estaban las dos juntas, sin Cristal. Y Caroline le había pedido explicaciones a Alison. Quizá no de la mejor manera, pues el no saber nada de Cristal estaba masacrando su instinto protector, pero le había dado la oportunidad de explicarse. Sin embargo, Alison no dijo nada y cuando habló solo fue para decirle que no podía explicarle sus razones. Aquello le había dolido más que nada. Podría haber soportado cualquier cosa, menos la desconfianza de su hermana. No era estúpida y sabía que Alison no haría jamás algo como eso sin un gran motivo de peso. Ella las quería. Pero su silencio la hirió en lo más hondo, y nunca fue capaz de perdonarle eso.

 Durante los siguientes 3 años, habían sido obligadas a usar sus poderes en beneficio de aquellos que las encerraban. Lo primero que hicieron fue marcarlas y hacerles ver como marcaban a sus hermanas. Alison había gritado, su marca fue grabada en el omóplato derecho, era una rosa rodeada de espinosas zarzas que caían en vertical, no muy grande pero estaba hecha por un hierro al rojo vivo, y dolía como nada que pudiera recordar. A ella se la habían hecho en la parte izquierda del vientre bajo y había vomitado en cuanto la soltaron. Pero la más perturbadora había sido Cristal, a quien se la habían hecho en la parte baja de la espalda, y no emitió ni un solo ruido, sus ojos estaban cargados de dolor y miedo pero sin lágrimas. No exhaló ni un solo quejido, aunque luego tuvieron que arrastrar su cuerpo de nuevo a su aislada celda.

 A Caroline también la separaron de Alison. Fue drogada y atada a una cama para que solo pudiese centrarse en las visiones, ya que el resto de sus poderes habían sido calificados como inútiles o demasiado peligrosos. Y durante todo ese tiempo Caroline solo vio desgracias. Al principio había callado las cosas que podían perjudicar a la asociación, pero como castigo la habían torturado y obligado a ver como sus hermanas sufrían el mismo castigo, así que empezó contar sus visiones con sumo detalle.

 Aún así, podía ver como utilizaban a su hermana Alison y las cosas a las que sería sometida. Nunca había sido capaz de ver el futuro de Cristal y el no saber de ella la corroía por dentro. Cada una de las visiones que tenía sobre Alison fue como una estaca clavada en lo más profundo de su alma, no soportaba verla sufrir. Se había cansado de llorar sin parar y había perdido toda esperanza cuando todo acabó.

 Recordaba bien ese día, había empezado tan monótono como los demás, pero entonces unas llamas que arrasaron con todo, abarcaron su habitación. Caroline no entendía porque no había visto su propia muerte abrasada, y lamentó no poder despedirse de sus hermanas. Pero por extraño que pareciera, las llamas  no la quemaron, parecían evitarla. Caroline no podía usar sus poderes acuosos todavía bajo el influjo de las drogas, así que no entendía porque no había muerto quemada, como el resto de las personas que se encontraban en el recinto. Entonces, en una visión del futuro, vio a Alison junto a un manzano. La imagen hizo que saliera de su habitación, las ligaduras de su cama habían ardido como el resto de la base. Intentó correr pero a su cuerpo le resultaba del todo imposible, hacía demasiado tiempo que únicamente se movía por las noches. Cuando alguno de los vampiros residentes la sacaba a pasear para que sus músculos no se atrofiaran, y el efecto de las drogas tampoco la estaba ayudando.

 Aún ahora, Caroline no sabía cuánto tiempo había pasado vagando por los incendiados corredores. Hasta que llegó a una sala donde encontró a sus dos hermanas, ninguna sana. Allí encontró también la explicación al extraño comportamiento de las llamas. En el centro de la habitación, inmensas oleadas de fuego giraban en espiral rodeando el cuerpo de Cristal. Nunca había visto algo así. Alison y ella empezaron a intentar llegar hasta Cristal, pero fue inútil. Las llamas habían sido provocadas por ella de eso no cabía duda. Sino ni ella ni Alison se encontrarían a salvo, y la estructura del edificio habría cedido. Caroline comprendió que incluso sumida en ese estado de total desenfreno Cristal quería protegerlas.

 Próximo a ellas se encontraba inconsciente un vampiro moreno, que a Caroline le resultó extrañamente familiar. No se preocupó por lo que él podría hacerles, vio claramente que no se despertaría en días.

 Permanecieron en silencio observando a Cristal durante varias horas, en las que Caroline pudo ver lo hundidos que estaban los pómulos de sus dos hermanas. Sabía que de alguna forma habían conseguido evitar que Alison se teletransportara a cualquier sitio, y que no habían dejado explotar su capacidad para crear electricidad. Pero no tenía ni idea acerca de los tratos a los que habían sometido a Cristal. Con el tiempo se había dado cuenta de que la Sorcen conocía a la perfección sus poderes y los de Alison antes llegar allí, pero no sabían nada acerca de los de Cristal. Lo había descubierto al visualizar algunas de las conversaciones entre los vampiros, pero no tenía idea del motivo. Solo sabía que por eso la habían apartado de ellas en una primera instancia, querían estudiarla.

 Cuando salió de su trance y las llamas dejaron de rodearla Caroline y Alison, mediante una especie de comunicación silenciosa se la llevaron.

 Alison las telestransportó a una azotea de las afueras de Carolina de Norte donde habían estado solo una vez de pequeñas. Cuando Cristal despertó parecía estar recluida dentro de su mente y eso las aterraba. Cristal había crecido muy poco en esos tres años, al contrario que ella y Alison que incluso habían empezado a desarrollarse. Sin embargo solo tenían solo 12 y 13 años, y estaban asustadas, tenían miedo de que volvieran a encontrarlas.

 Cada vez que Alison recuperaba las fuerzas saltaban a un sitio diferente, y un día en Bangor, Cristal volvió a ellas. No era la misma de antes, pero al menos hablaba y se daba cuenta de las cosas que pasaban a su alrededor, aquel lugar había traído la vida hasta Cristal. Ninguna fue capaz de preguntarle qué era lo que había pasado el día del incendio, temían que volviera a recluirse en su mente.

 Cristal veía el mundo con nuevos ojos, pero su carga era mayor que la de sus hermanas, pues cada día tenía que sobrellevar sus recuerdos, los de sus hermanas, los de la gente que iba conociendo y las que ya había conocido. Hasta ese momento, tanto Alison como Caroline habían sido ignorantes de lo que eso debía suponerle.

 Cuando Cristal fue consciente de la tensión entre sus dos hermanas mayores, intentó arreglarlo todo y quiso contarle a Caroline lo que había pasado. Alison se había enfadado y Caroline no dejó hablar a Cristal. Le explicó que eso no era lo que le importaba, le hizo entender que era lo que todavía dañaba su corazón y le pidió que no le contara nada. Porque sabía que sí se lo contaba ella y no lo hacía Alison el lazo que la unía a ella terminaría de romperse. Entonces Cristal le pidió a Alison que hablara con Caroline, pero no obtuvo ningún resultado. Al final se rindió, pero eso la hizo volverse más taciturna y ambas hermanas se inquietaron por igual. Acababan de recuperar a Cristal y no querían perderla de nuevo.

 Una noche, sorprendiéndolas desmesuradamente, Cristal lloró apoyada contra la ventana, no sabían cómo actuar. Pero entonces ella, hablando en tan solo unos susurros, les explicó que era lo que había desatado su fuego sin freno. Había visto al hombre que era su padre. Al parecer eso había hecho salir de lo más profundo de su subconsciente, la historia de su madre y la había hecho perder el control de todo. Cristal les explicó que ninguna de las tres tenía el mismo padre y no añadió nada más. Nunca volvió a salir el tema y jamás intentaron presionarla para que dijera más. Simplemente cuando Cristal se hizo mayor y cada una encontró una forma de ganarse el sustento, se separaron, hasta ahora. Nunca había perdido el contacto con Cristal, pero si con Alison. Y ahora estaban las tres allí, Caroline no podía creérselo.

 Unos golpecitos en la puerta la sacaron de sus recuerdos. Cristal apareció en la puerta con una humeante taza de chocolate entre las manos y su imagen le arrancó una pequeña sonrisa. Cristal le pasó la taza y se acurrucó contra ella.

 -¿Sabes qué es lo que va a pasar ahora?- preguntó tras unos minutos en profundo silencio.

 -Va a haber una reunión otra vez- Caroline tuvo que inspeccionar sus visiones para poderle dar esa respuesta.

 -Sí, porque he decidido que voy ayudar en esta guerra.

 -¿Por qué?-el miedo estaba impreso en su pregunta, Caroline no deseaba ver a su hermana pequeña envuelta en todo aquello.

 -Porque es importante- hizo una pausa- si algún día tengo hijos quiero que vivan mejor que yo, y para eso necesito un mundo mejor. ¿Me ayudaras a conseguirlo?

 -Siempre-no necesitó pensárselo dos veces, pero después de esa decisión, la embargó la necesidad de llevar la conversación a temas más ligeros- ¿Por qué no se lo has dicho directamente a Erin? Veo como acosan a preguntas al vampiro al que llaman Luca.

 Sin saber por qué una sonrisa se dibujó en ambos rostros.

 -Luca me gusta, pero Erin no.

 -¿Por qué te gusta Luca?

Cristal estiró la mano para alcanzar el agua que seguía cayendo.

 -Porque es sincero y bueno.- la mirada tierna que le dirigió Cristal nada tenía que ver con lo que estaban hablando. Iban directa a Caroline, a intentar proporcionarle consuelo, así se lo hizo saber cuando al terminar la frase le acarició el rostro con una de sus pequeñas manos.