domingo, 18 de marzo de 2012

Un solo segundo

 Judith continuaba preguntándose por qué el deseo la acometía cada vez que se encontraba cerca de Lucas. Él había intentado matarla,  no conscientemente, pero ese debía ser un dato irrelevante para ella. Lucas era peligroso y tenía que alejarse de él. Pero se daba cuenta de que huir era lo último que quería hacer, de que el errático y acelerado latir de su corazón no tenía nada que ver con el miedo, y que él era muy consciente de todas las sensaciones que despertaba en su cuerpo cuando la besaba.

 Trató de mantener la respiración estable y se obligó a devolverle la mirada sin amilanarse. Aun así, tuvo que reprimir un escalofrío cuando él atrapó una de sus negros rizos y se lo apartó de la cara.

 -No me tienes miedo- era una afirmación no una pregunta así que Judith guardó silencio, esperando a que continuase hablando- ¿Vas a castigarme con tu silencio eternamente?- su voz fue un leve susurro que la derritió por un segundo, desde luego devolverle la mirada a esos ojos verdes que la escrutaban con ternura, había sido un gran error.

 -Yo...

La puerta se abrió de ponto interrumpiendo lo habría sido muy parecido a una confesión de amor. Apretó la mandíbula y apartó esa idea de su mente, tenía que odiarlo no desear encontrarse entre sus brazos. Con renovada determinación preparó su fría respuesta. Pero al ser conocedora de las noticias que traía el hombre que la había interrumpido, fueron tan abrumadoras que cualquier tipo de determinación en ella se esfumó. En un segundo su mundo se había partido en dos y ya no sabía en quien podía confiar y en quien no.



Angie. 

miércoles, 7 de marzo de 2012

Capítulo 2:Desastre.

 Todavía tenía tres minutos, para salir ilesa de ese edificio. El andamio, había empezado ceder y el techo con él. Vio como se le caería encima una columna y un segundo después de apartarse de su trayectoria, la columna calló. Evitando de este modo todos los baches se abrió paso hasta lo que quedaba de una ventana. Pero la visión del cuarto vampiro, aquel al que Alison y su grupo esperaba, aplastado por uno de los pilares del edificio la detuvo en su huida, y sin pensarlo salió en su rescate.

 Sabía que un golpe como ese no podría matarlo , pero el alba estaba cerca y era posible que quedase inconsciente hasta que los rayos del sol terminaran lo que había empezado el pilar.

 Bajó corriendo por lo que, no hacia mucho, habrían pasado por unas escaleras. Evitando a  duras penas los trozos de tejado que impactaban contra el suelo, descendió hasta la última planta.

 Entonces lo vio al mismo tiempo que reparaba en su presencia, y Caroline no pudo más que admitir que las visiones no le hacían justicia, pues era más alto de lo que habría imaginado. Además el sedoso cabello negro, contrastaba con el brillante dorado de sus ojos haciéndolo verdaderamente irresistible y su cuerpo solo conseguía mejorar el efecto.

 Dio dos pasos hacia la izquierda y eludió un trozo de escalera con una escalofriante precisión que dejó atónito al vampiro. Siguiendo un impulso lo agarró de la mano y tiró de él, aún a sabiendas de que jamás podría utilizar la suficiente fuerza para moverlo.

 Pero para su sorpresa, él se movió con ella y de inmediato abrió la boca para protestar, pero lo interrumpió el sonido del pilar al caer justo a su lado.

 La miró desconcertado con un montón de interrogantes en la mirada y cubrió su mano con la suya dándole a entender que le dejaría guiarlo hasta la salida. Y así lo hizo, aunque no le resulto fácil dado que él parecía un imán para los pedrusco que caían por todas partes a su al rededor.

 Salieron de la casa diez segundos antes de que esta se derrumbara, y Caroline luchaba por ralentizar su respiración, además de hacer un pésimo esfuerzo por controlar las emociones acumuladas hasta el momento.

 -¿Quién eres?- le oyó preguntar al vampiro y la resonancia de su voz la puso en alerta.

 -No te importa- respondió tratando de que su voz sonase firme, pues no había olvidado la clase de poder que encerraba ese vampiro en especial y sabía perfectamente lo peligroso que era.

 -En realidad, sí. No acostumbro a dejar con vida a ningún ser que me toque sin pedir permiso, y yo ni tan siquiera sé tu nombre.

 _Caroline... mi nombre es Caroline- susurró de inmediato pues estaba segura de que él no dudaría en matarla.

 El miedo la abordó dando rienda suelta a las emociones que había tratado de controlar y provocando el desenfreno de sus poderes que congelaron el brazo del vampiro. El hielo rodeaba su brazo, desde la mano hasta el hombro, inmovilizando por completo esa extremidad de su cuerpo. Lo que fue un gran error, pues él aun no le había soltado la mano y había quedado atrapada entre el hielo. Para su desgracia, no se encontraba en  condiciones de deshacer lo que había hecho. De forma frenética trató de desasirse del hielo , sin éxito, y cuando lo vio sonreír se irritó inevitablemente.

 -Perdona rubita, pero la mejor forma de huir de un depredador nunca es atarse a él- dijo apenas conteniendo la risa.

 Caroline entrecerró los ojos y pronto comprobó que la indignación y furia, solo intensifica la dureza del hielo, cosa que no podía permitir. Se frustró y empezó a odiar su poder de crear agua en cualquiera de sus tres estados, la verdad es que nunca había sido capaz de controlarlo del todo pero esto era el colmo. Sus dos poderes solo le traían problemas. Tras su arranque de ira, el hielo había penetrado en la piel del vampiro y ahora le rodeaba el hueso.

 -Tranquilízate.- gruño y unas marcas de tensión aparecieron reflejadas en su cara. Lo que no hizo más que empeorar la situación pues para su desgracia su imaginación no tenía prejuicios a la hora de mostrarle las múltiples y diversas formas que ese vampiro podría encontrar como idóneas a la hora de vengarse. Jamás había deseado nada tanto como ahora deseaba poder librarse de su prisión de hielo.

 Él pareció entender su agitación, la agarró por la cintura y la acercó más a él, provocando que el corazón de Caroline dejase de latir por un instante. La cabeza le daba vueltas y él hizo lo único que Caroline nunca habría sido capaz de prever o imaginar... la besó.

 El beso fue tan intenso que despertó cada parte del cuerpo de Caroline y mientras ella se entregaba a las sensaciones que se beso le provocaba fue vagamente consciente de que el hielo estallaba dejándolos libres a ambos, sin embargo, ella ya no podía pensar en nada que no fuese lo que sentía en ese momento.

jueves, 1 de marzo de 2012

Capítulo 1: Reencuentro.

Caroline caminaba con calma y sin prisa por el piso más alto de aquel edificio en ruinas, a pesar de que sabía que solo faltaban diez minutos para que se derrumbara por completo.

 Agitó la cabeza preguntándose por qué alguna gente deseaba poder ver el futuro, ella lo veía y en considerables ocasiones no le había traído más que problemas, trató de concentrarse en lo que debía hacer. Después de todo no se encontraba en ese edificio porque le gustase vivir la vida al límite, sino porque su presencia era necesaria para salvar a Alison, su hermana mayor.

 Al contrario que Cristal, la menor de las tres hermanas, ella nunca había perdonado a Alison por ser la detonante de los tormentosos sucesos de su compartido pasado. Sin embargo era su hermana, y no podía dejarla morir.

 Respiró hondo, se aproximó a la barandilla del balcón interior,colocado justo enfrente del andamio que estaba a punto de caer, llevándose consigo el resto de la casa. Divisó a Alison en la planta baja, y a pesar de haber visto ya esa imagen, la impactó comprobar que su hermana disfrutaba de la compañía de tres vampiros y que esperaba con ellos a un cuarto, que llegaría en breves.

 Ya lo había visto, tenía el pelo negro, además los dorados ojos del vampiro delataban el inmenso poder que guardaba y el motivo por el cual, los demás le esperaban. Se preguntó que haría él en cuanto ella cambiara el futuro pues aún no lo veía nada claro.

 Trató de apartar esa imagen del futuro, con más dificultad de la que esperaba encontrar y observó a su hermana. Hacía mucho tiempo que no la veía, pero seguía tan pelirroja como la recordaba, sonrió amargamente. Lo único que habían heredado las tres hermanas de su madre eran unos grandes ojos azul cobalto y algunas de sus finas facciones, pero las tres tenían el cabello de sus respectivos padres. En contraste con Alison, Cristal tenía el pelo negro azabache y Caroline era rubia.

 Cualquiera podría suponer que a su madre le gustaba mucho la variedad, pero ella sabía que Cristal no estaría de acuerdo y ésta era la única lo que verdaderamente sabía lo había ocurrido, pues ella al contrario que Caroline podía ver el pasado, sin embargo, nunca había hablado de ello con nadie.

 Suspiró, reunió valor para enfrentarse al escrutinio de Alison y se dispuso a ejecutar su tarea.

 - Alison- solo fue un susurro, pero el eco hizo que su voz resonara en la habitación.

 Su hermana se aferró a la mano del vampiro de pelo cobrizo y ojos marrones, en lo interpretó como una súplica silenciosa para que no la atacasen. Sin soltar la mano del vampiro se dio la vuelta y la recorrió con la mirada.

 Caroline sintió que una oleada de dolor al encontrarse con los azules ojos de Alison empañados por las lágrimas reprimidas.

 -Tienes que irte... ya -dijo Caroline. Apenas era consciente de lo que había dicho pues las emociones encontradas tras ver por primera vez a su hermana después de 5 años, y las imágenes de sus hermosos futuros sobrinos le hacía difícil la concentración, además saber que tal vez no los conocería nunca no la ayudaba- ¡Llévatelos y ten esos hijos preciosos, pero al pequeño no le llames Fancesco!- gritó y salió corriendo reprimiendo las lágrimas. Aunque no lo hizo hasta justo después de ver como su hermana enrojecía bajo la atónita mirada de los tres vampiros, asentía y teletransportaba al grupo a un lugar seguro.